Por Miquel Pérez-Sánchez, Doctor arquitecto

La Gran Pirámide y el tiempo

La situación de la Gran Pirámide en el tiempo, más adelante será objeto de un relato más detallado ya que a través de los canales estelares, se ha podido establecer las fechas exactas del inicio y del final de las obras. No obstante, a continuación se explica resumidamente este hallazgo, y se describe cuál fue el sentido histórico de la construcción de la Gran Pirámide.

 

El número 888 y el tiempo

El número 888 vuelve a hallarse asociado con la Gran Pirámide a través de dos alineaciones astronómicas de dos de sus cuatro canales estelares.

Desde cada una de las cámaras del Rey y de la Reina salen dos estrechos canales estelares (fig. 19) que inicialmente se creía que eran canales de ventilación.

Se hallan orientados en dirección norte – sur, con una sección variable pero del orden de 20 x 20 cm. Están perfectamente encajados en la estructura de bloques del interior de la pirámide, y se dirigen dos hacia el norte y otros dos hacia el sur. Su inclinación ha sido medida con láser.

Un astro se alinea con un canal estelar cuando su altura sobre el horizonte coincide con la inclinación del canal. Así, un canal estelar de 45º de inclinación orientado en dirección norte – sur se alineará con un astro situado a 45º sobre el meridiano, es decir, sobre el eje norte – sur, que es donde los astros alcanzan su mayor altura.

Dos alineaciones astronómicas con los dos canales estelares del sur de la Gran Pirámide se produjeron separadas por un número de días asociado al número 888. Y las fechas obtenidas coinciden con una de las dos cronologías establecidas para el reinado de Keops.

Si a los días comprendidos entre las dos alineaciones astronómicas les añadimos los dos días ceremoniales del tensado de la cuerda —el equivalente en el Antiguo Egipto a nuestra ceremonia de colocación de la primera piedra— y de la inauguración de la Gran Pirámide, vuelve a repetirse doblemente la asociación con el número 888.

Esta insistencia en el 888, junto con la coincidencia entre las fechas obtenidas y el reinado de Keops, nos dan una información excepcional: los sacedotes-arquitectos de la Gran Pirámide utilizaron las alineaciones de sus canales estelares para establecer las fechas de la construcción del monumento. Y las certificaron asociándolas al número 888.

Por todo ello, surge una pregunta: ¿Qué podía ser o qué podía significar el número 888?

 

Figura 19. Sección de la Gran Pirámide en dirección N – S, donde se observan a la izquierda los dos canales estelares del sur.

 

El Milenario de la Muerte de Osiris

Osiris era el dios egipcio de la luz y de la resurrección, de la agricultura y de la fertilidad, y fue uno de los dioses principales de la mitología egipcia. Se le representaba en forma de hombre momificado, de manera similar a Ptah, dios de Menfis que fue la capital de Egipto durante el Imperio Antiguo.

Osiris era un semidios extranjero que sin disparar un solo dardo y haciendo gala de su capacidad de persuasión y de sus superiores conocimientos, habría unificado el Alto y el Bajo Egipto, por lo que se transformó en el primer faraón mítico de Egipto. Osiris habría hecho una importante aportación civilizadora, ya que enseñó la agricultura a los pastores nómadas autóctonos.

En el año 28 del reinado de Osiris, su malvado hermano Seth se valió de una treta para asesinarle y usurparle el trono: hizo diseñar un hermoso cofre de pedrerías a la medida de Osiris, e invitó a los diferentes cortesanos a entrar en él con el argumento de obsequiárselo a quien encajara en sus medidas. Al entrar el rey, Seth cerró el cofre, lo selló, y con la ayuda de 72 cómplices, lo lanzó al Nilo.

Osiris murió ahogado y su cadáver fue arrastrado por el río hasta el mar que lo alejó de las costas de Egipto. Su esposa Isis, enterada de que sus restos se hallaban en Fenicia, fue a buscarlo. Pero cuando lo devolvió al país del Nilo, Seth terminó su trabajo de destrucción, y robó el cadáver de Osiris para descuartizarlo en 14 partes.

La fiel Isis recuperó 13 de las 14 partes en que Seth había troceado a su esposo, lo recompuso y recurrió a sus dotes de maga, ya que insuflándole el aliento de la vida, consiguió resucitarlo. Y a pesar de que la parte perdida de Osiris era precisamente su falo, valiente ella, lo substituyó por una caña y consiguió que el dios resucitado le engendrara un hijo.

Horus, el Halcón, fue el hijo póstumo de Osiris resucitado y de Isis. Y de él se proclamaron descendientes todos los faraones del Antiguo Egipto. Después de engendrar a Horus, Osiris volvió al mundo de los muertos para transformarse en dios de los difuntos, pero su alma divina permaneció inmortal.

El escritor griego Plutarco [1] detalló tres datos astronómicos esenciales que coincidieron en el día de la Muerte de Osiris: era un 17 de athyr, el Sol estaba en la constelación de Escorpión, y la plenitud de la Luna se hallaba bastante menguada. Y añadió un cuarto dato relevante: la Muerte de Osiris se conmemoraba con 4 días de luto en el calendario egipcio.

Considerando que la Cristiandad conmemora la muerte de Jesús solamente con un día y medio de luto, me pregunté: ¿qué tragedia ocultaría esta fecha mitológica para conmemorarla con un duelo tan largo?

La investigación desarrollada ha permitido hallar la fecha en que se cumplían las tres premisas astronómicas de Plutarco: era un 17 de athyr —el 3er. mes del calendario egipcio—, el Sol se encontraba en la constelación de Escorpión, y la Luna se hallaba entre el plenilunio y el cuarto menguante.

Y la fecha marcada por una de las alineaciones de los canales estelares coincidía exactamente con el día en qué se cumplirían 1.000 años exactos desde la fecha de la Muerte de Osiris.

Por tanto, la Gran Pirámide era el monumento conmemorativo del Milenario de la Muerte de Osiris.

Pero… ¿Qué era o qué representaba la Muerte de Osiris?

 

El Milenario del Diluvio

Beroso, el historiador y astrónomo babilonio que vivió entre los siglos -IV y -III, estableció en 432.000 años el tiempo transcurrido entre la Creación y el Diluvio, un hecho que a causa de la insistencia de la Gran Pirámide en el número 432 permitía relacionar el Diluvio con el día de la Muerte de Osiris. Esta posibilidad quedó reforzada porque el día de la Muerte de Osiris resultó estar directamente asociado con el número 432.000.

Además, el sacerdote e historiador egipcio Manetón [2] que escribía en griego y era casi contemporáneo del anterior, referenció las primeras dinastías del Antiguo Egipto al Diluvio.

Por otra parte, este gran cataclismo causado por el agua se halla relacionado en diversas mitologías:

  1. En Mesopotamia. A través del poema de Atrahasis o de la epopeya de Gilgamesh.
  2. En Israel. A través del Génesis, el primer libro de la Biblia.
  3. En Grecia. Mediante el Diluvio de Deucalión.
  4. En Grecia. De forma indirecta, a través de los pitagóricos: ellos llamaban Ókeanós —es decir, Océano— al número 9 que asociaban al cielo, ya que consideraban que este se hallaba formado por una gran masa de agua, una especie de mar celeste que rodeaba la Tierra.
  5. En Egipto. De forma indirecta, a través del propio mito de la creación: al principio todo era agua, ya que sólo existía el Nun, el Océano Primigenio, de donde surgió la colina primordial cuando descendieron las aguas.

Todas estos mitos recurrentes son pruebas repetidas de la realidad protohistórica de un diluvio en el área del Mediterráneo Oriental.

No obstante, el proceso de investigación nos lleva a concluir que no se trataría propiamente de un diluvio —de difícil justificación científica— sino de un gran cataclismo causado por el agua. Y hemos de recordar que la palabra griega cataclismós (κατακλυσμός) designaba a la vez a un cataclismo y un diluvio.

La Muerte de Osiris sería la adecuación mitológica de la realidad protohistórica del Diluvio. Y la Gran Pirámide fue el monumento conmemorativo del Milenario de la Muerte de Osiris, es decir, del Milenario del Diluvio.

Una vez establecida la fecha de la Muerte de Osiris, surgían nuevos interrogantes…

¿Cuál fue la causa de ese gran cataclismo conocido como el Diluvio?

 

Las tres pirámides de Snefru

El hecho de que la Gran Pirámide fuese edificada para conmemorar el Milenario de la Muerte de Osiris resuelve uno de los enigmas que nos planteaba el Antiguo Egipto.

¿Cuál fue la causa que llevó a Snefru [3], el padre de Keops, a construir tres pirámides?

En la Pirámide de Meidum (fig. 20 A), los sacerdotes-arquitectos del faraón Snefru levantaron una pirámide escalonada, similar a la construida por Imhotep [4] en Saqqara para el faraón Djoser [5].

En la Pirámide Romboidal de Dashur (fig. 20 B), intentaron construir una pirámide perfecta, pero se encontraron con un fracaso tecnológico, ya que el exceso de inclinación y la poca resistencia del suelo les obligaron a rectificar la inclinación de la pirámide para evitar su derrumbe.

En la Pirámide Roja de Dashur (fig. 20 C), aplicaron la misma inclinación de la parte superior de la Pirámide Romboidal y consiguieron construir la primera pirámide perfecta.

Finalmente, reformaron la Pirámide de Meidum, recubriéndola con bloques de piedra para tranformarla en una pirámide perfecta hasta conseguir la misma inclinación que usarían en la Gran Pirámide.

 Figura 20. Las tres pirámides de Snefru: A. La Pirámide de Meidum. B y C. Las dos pirámides de Dashur, la romboidal y la roja.

Por lo tanto, en las tres pirámides de Snefru, los sacedotes-arquitectos reales experimentaron para preparar la construcción de la Gran Pirámide.

No obstante, la complejidad del diseño de la Gran Pirámide me lleva a pensar que podía tratarse de un proyecto anterior, concebido lentamente en su madurez por el más insigne de los arquitectos egipcios, Imhotep. Al respecto hay pistas suficientes para establecer una apasionante hipótesis de trabajo: Imhotep podría haber diseñado la totalidad del conjunto monumental de Giza como un proyecto único.

Si las pirámides hubieran sido sólo monumentos funerarios, no tendría sentido construir tres para el cadáver de un rey. Por tanto, la respuesta a la pasión constructiva de Snefru sólo podía ser una: los faraones de la IV Dinastía sintieron que la civilización del Antiguo Egipto tenía una cita con la historia.

Por eso durante su reinado, los sacerdotes-arquitectos del rey ensayaron para construir una pirámide única y grandiosa, a fin de que incluyera la sabiduría de sus antepasados como la mejor forma de rendirles homenaje.

No obstante, la tarea de construir la Gran Pirámide recaería después de la muerte de Snefru sobre su hijo Keops que puso el proyecto bajo la dirección inicial del más insigne de los arquitectos de Snefru: Nefermaat.

La Gran Pirámide sería, pues, un gran cenotafio erigido a la memoria de los antepasados muertos en el gran cataclismo conocido como el Diluvio, que tuvo lugar 1.000 años antes, y que la mitología egipcia inmortalizó a través de la fecha conmemorativa de la Muerte de Osiris. Por tanto, cabe preguntarse…

¿Quiénes eran los antepasados muertos a los que la Gran Pirámide rendía homenaje?

¿Quién era Osiris y qué simbolizaba su mito?


[1] Plutarco (Queronea, h. 50 – h. 125) fue Sumo Sacerdote de Delfos, el principal oráculo de la Antigua Grecia, por lo que podía disponer de información privilegiada.

[2] Manetón (Sebennitos s. -III a -280) escribió una Historia de Egipto que nos ha llegado fragmentariamente a través de otros autores. Manetón estableció un listado de los faraones de Egipto y los dividió en 31 dinastías. Su clasificación se ha aceptado como base para establecer la cronología de los reyes del Antiguo Egipto.

[3] Snefru que reinó entre -2574 y -2550, fue el primer faraón de la IV Dinastía.

[4] Imhotep fue el visir del faraón Djoser (-2629 a -2610). Era arquitecto y astrónomo, médico y mago, y se cree que murió durante el reinado de Huni (-2598 a -2574), último faraón de la III Dinastía y antecesor de Snefru. Por tanto, si hubiera construido el conjunto de Saqqara durante su juventud, podría haber trabajado en el proyecto del conjunto monumental de Giza entre -2610 y la fecha de su muerte, acaecida entre -2598 y -2574. Fue deificado después de morir.

[5] Djoser que reinó entre -2629 y -2610, fue el segundo faraón de la III Dinastía.